¡Hogar a todo terreno! Fusión entre topografía y arquitectura

Flavia Pascazi Flavia Pascazi
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En una parcela que para cualquier persona sería considerada como inhóspita y difícil de trabajar, se desarrolló el proyecto de la Casa M, un proyecto que supera las dificultades de un terreno muy accidentado, con grandes inclinaciones y un risco en parte de su perímetro. El arquitecto Alexandro Velázquez supo ver más allá de estos defectos y convertir todas estas supuestas limitaciones en parte de su concepto para crear una vivienda única y totalmente adaptada a su contexto. 

Construída sobre 700 metros cuadrados de terreno, la Casa M se compone de tres volúmenes principales, teniendo cada uno una orientación y ángulos diversos para adaptarse a la topografía del terreno, aprovechando al máximo las visuales, la ventilación e iluminación natural. Una fusión única entre topografía y arquitectura dio como resultado esta peculiar vivienda, la cual se relaciona estrechamente con su complicada topografía, haciendo de esta parte integral de la casa. Conoce más sobre este interesante proyecto con el siguiente libro de ideas que recopilamos para ti.

Juego de volúmenes

La Casa M roba miradas sin siquiera entrar a su parcela. Su volumetría asimétrica, angular y de gran altura hace que la vivienda sea un punto de referencia en todo el barrio. Separada totalmente del piso, el proyecto se conforma por tres grandes volúmenes desfasados, generando varias terrazas para integrar el entorno de manera visual y espacial. El primer prisma alberga la sala, el comedor y la cocina. El segundo contiene el estudio, una sala diespuesta para ver televisión y la recamara principal. Y en el tercero se dispusieron dos recamaras y una alcoba.

Un acceso poco común

El acceso principal de la vivienda vincula la parcela con el nivel de la calle, en este espacio se encuentra el estacionamiento techado por la placa del patio frontal de la vivienda. Para ingresar a la casa, una escalinata de piedra comunica el nivel inferior con otro ubicado a mayor altura, este juego de terrazas fue necesario debido a la topografía tan pronunciada del terreno. La vivienda no fue construída a nivel de piso para aprovechar mejor las visuales y evitar que la misma quedara confinada dentro de los muros perimetrales.

Simplemente imponente

Desde abajo, es notable como el volúmen de la casa pareciera flotar sobre el terreno. Esta vista asoma el revestimiento de los muros que acompañan la escalinata, siendo estos recubiertos por piedra encontrada en la localidad, de esta manera la casa refleja un carácter único y acoplado a su entorno. La entrada principal, ubicada en la planta del jardín, conecta este nivel con todo el resto de los volúmenes que conforman la casa con una serie de escalinatas que veremos más adelante.

Terraza panorámica

Recorriendo las terrazas externas de la casa, comprendemos mejor la estrecha relación entre el contexto y los volúmenes que conforman la vivienda. Buscando abrirse hacia esta impresionante pared de piedras, el arquitecto diseñó una serie de terrazas que permiten disfrutar de esta imponente vista desde distintos ángulos, tomando el atrevimiento de crear una pasarela que comunicase la casa con una parte del risco la cual se adaptó para que fuese apta para visitas. Este paisaje natural proporciona belleza ya la vez privacidad, cerrando el resto de las fachadas perimetrales con muros de piedra, igual a la que se utilizó para revestir los muros de la escalinata principal.

Estilo cálido y contemporáneo

Internamente, la paleta de colores se diferencia del tono amarillo pálido de las fachadas, siendo los colores más sobrios y neutros. El estilo contemporáneo y varonil se evidencia gracias a los pisos de color caoba y el mobiliario tapizado en cuero, colores cálidos que contrastan con el blanco de las paredes y techo. La sala de estar, ubicado en el primer volumen, cuenta con una mezzanine para aprovechar al máximo el uso de esta doble altura, creando un pequeño espacio para albergar el piano.

Pequeña pero eficaz

La cocina es un espacio sencillo, siendo su distribución una pequeña U que cuenta con todos los artefactos necesarios para cocinar de manera cómoda. Con muebles aéreos y gabinetes en tono miel, el estilo de la cocina maneja el mismo lenguaje que el resto de la casa, utilizando solo colores neutros y cálidos que se contrastan con el acero inoxidable de los artefactos eléctricos. El techo de este espacio cuenta con pliegues ascendentes que son el resultado de la parte inferior de una de las tantas escaleras, aprovechando esta forma interesante en vez de cubrirla con un cielo raso.

Escaleras por todos lados

Como la volumetría de la casa presenta tantos desfases y desniveles, las escaleras para comunicar los entrepisos cuentan con diversos ángulos y dobleces para conectar de manera eficiente los distintos niveles que la conforman, generando un juego interesante de zig zags ascendentes y descendentes. Las escaleras buscaron ser un elemento protagonista y asilado de las paredes para lucirse al máximo, rodeando sus escalones con barandas de acero inoxidable y pasamanos de madera hechos a la medida.

Fusión entre topografía y arquitectura

No solo la circulación vertical fue toda una hazaña de diseño, los recorridos horizontales de la vivienda son acompañados por impresionantes vistas del risco que rodea la casa. Pensando en integrar el exterior al máximo, el arquitecto en vez de cerrarse y dirigir sus vistas hacia la ciudad, aprovechó el carácter rústico e imponente de la piedra para crear fachadas totalmente acristaladas, dejando al descubierto la enorme roca ubicada a escasos metros de la casa. Además de aprovechar el contexto, estos ventanales permiten que la luz se filtre libremente hacia el interior de la casa, creando espacios iluminados naturalmente.

Un baño de lujo

La piedra natural fue utilizada en casi todas las recámaras de la casa en mayor o menor proporción; y el baño no fue la excepción. Blanco en su mayoría, las paredes que conforman la ducha fueron revestidas por un exótico mármol verde, derrochando lujo y elegancia al ser el único material que aporta textura y color en este espacio, siendo el resto de los acabados en tonos blanco y beige claro para resaltar este hermoso revestimiento. Las puertas de la la ducha son prácticamente invisibles, delimitando esta área únicamente con paneles de vidrio sin ningún tipo de ornamento.

Suite sencilla y elegante

Manteniendo el carácter sobrio y masculino que encontramos en el resto de la casa, la recámara principal maneja un estilo minimalista y elegante. Se combinan distintos tonos de madera, desde un tono medio para las puertas de los closets hasta un tono wengué para el mobiliario, contrastando con el blanco puro de las sábanas y las persianas, las cuales añaden un poco de privacidad al eliminar totalmente las visuales hacia el exterior.

Visuales increíbles

Si pensabas que la vivienda contaba únicamente con visuales del grandioso muro de piedra, ¡Te equivocas! En el volumen más alto del proyecto se ubica una elegante sala de estar con una vista panorámica increíble de toda la ciudad. Enmarcado únicamente por la pared superior y el piso de madera, esta grandiosa vista sin interrupciones se logró gracias al uso de enormes paneles de cristal con anclajes invisibles, evitando elementos que pudiesen entorpecer la vista. Al igual que el resto de la casa, la elegancia y sobriedad se mantiene en la decoración en tonos marrón y negro de la sala. A mano izquierda, se observa una de las terrazas más grande del proyecto, un espacio perfecto para disfrutar de las vistas nocturnas de la ciudad al aire libre.

Con una volumetría compleja, la Casa M es el ejemplo perfecto de como la arquitectura puede acoplarse a la topografía sacando el máximo provecho de sus pendiente y elementos naturales, creando proyectos únicos y de gran valor espacial y estético.

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