Hermosa casa del lago ¡Escondida entre los árboles!

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Cuando una casa se mimetiza con el paisaje, quiere decir que ha logrado un mérito no menos importante: pudo respetar su entorno natural reduciendo al mínimo su nivel de impacto. Esta virtud se potencia cuando vemos que estas casas no sólo pasan desapercibido, sino que por dentro son verdaderos oasis de buen gusto. 

En este proyecto, titulado Welch House, la oficina de arquitectos The Manser practice architects + designerls, logró llevar a cabo en profundidad la idea antes detallada: construyeron una casa que no busca destacarse dentro del paisaje, ni tampoco mimetizarse completamente con el mismo. Y esto a través de un discreto e inquietante diseño, tanto en su fachada como en sus caras laterales: un sobrio uso del color sobre una simple y moderna estructura (una caja negra).

Recorramos este misterio incrustado entre los árboles. 

Camuflada entre las hojas

En todo proyecto de este tipo, el paisaje nos interpela sobre cuál será nuestra postura ante él, y cuáles serán los tonos discursivos que tomaremos. Aquí la decisión fue clara: interferir lo menos posible, pero destacarse y marcar un contrapunto arquitectónico. Por lo mismo, la decisión de usar esta forma cúbica, como vemos en la imagen. Se desmarca del medio natural pero sin pretender transformarse en un centro de atracción irrespetuoso hacia la naturaleza que la rodea. Apenas podemos distinguirla a lo lejos. Y está bien que así sea.  

Acerquémonos más, para verla menos

Ya dijimos que aquí la idea fue no interferir en el paisaje, sino mimetizarse parcialmente en él. Bien, ahora algunas precisiones. Ya sin vegetación, vemos cómo esta idea se refuerza y toma vigor. De frente a la casa, la presencia de esta no se vuelve rotunda: impacta lo angulada que es, la ventana corrida que se deja ver firme y reflectante, su carácter enraizado al suelo como erigiéndose desde él. Su capa de pintura negra nos ayuda a asimilarla dentro del entorno natural, y apreciarla desde ahí, a la misma altura de los árboles del costado

¿Se la imaginan blanca? Le haría un flaco favor a su vecindario natural. Claramente se transformaría en el vecino odioso con la música fuerte que llama la atención a la fuerza.

Contra fachada

Así luce esta casa desde atrás. Un acceso al que se llega mediante un camino de tablas conecta el patio y el pasto con esta estructura revestida de pintura negra. Dos hermosos y frondosos árboles custodian la entrada, que en este caso se ubica atrás. Las ventanas nos dan pistas de los niveles que dentro de la casa negra conviven perfectamente. Una ventana en círculo instalada en la puerta principal nos vigila en sigilo. 

¡Y estamos adentro!

Como si fuera una paradoja de las buenas, adentro las paredes lucen un riguroso e impecable blanco, que agrega al entorno espaciosidad y limpieza. Aquí claramente hay otra intención de destaque. Pero ojo: la angulosidad y simetría que desde la vegetación se advierten, aquí se refuerzan. Cuadros pictóricos estudiadamente separados suman espacios en blanco que entregan una sensación de futurismo a las paredes. Lo mismo la delicadeza de los muebles. Como vemos, el concepto horizontalidad, en este proyecto, es una constante, desde su fachada hasta el interior. 

La mejor vista de todas

Deténganse a observar (o imaginar) la vista y las imágenes que el cerebro humano podría reproducir desde esta privilegiada posición. Observen la mesa y las sillas. Es como si las conversaciones que allí ocurren inmediatamente quedaran teñidas de este juego visual: primero la decoración minimal de la sala. Y luego, el precioso ventanal, que no conforme con sus ángulos perfectos nos invita a apreciar la línea horizontal y natural del mar, y el último tinte verde los árboles. Este espacio social (sala de estar, comedor y cocina), es unge virtuoso en sí mismo. 

Una extranvagancia final

Es cierto: el entorno natural, la lejanía, el aparente aislamiento nos da licencias para ciertas extravagancias, o por lo menos nos transmite seguridad para llevarlas a cabo. Aquí un ejemplo de lo anterior: un baño con un hermoso ventanal, al lado de una tina ovalada blanca y sencilla. El baño saca provecho a la luminosidad que entra por el vidrio, entonces unas pequeñas lámparas son instaladas, sin interrumpir con la estética del paisaje Te puede interesar nuestro proyecto. ¿Cómo hacer de tu baño un oasis natural?

Con esta postal cerramos el recorrido por esta casa incrustada entre los árboles, sobria y respetuosa con su entorno, pero con tanta personalidad como ninguna. 

¿Qué te pareció esta casita? Cuéntanos si te gustaría que la tuya estuviera así de camuflada...
Casas de estilo moderno por Casas inHAUS

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