37 Bodegas

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Más de alguna vez, viendo una película, nos hemos imaginado teniendo una pequeña bodega de vinos en nuestro hogar. Pareciera ser que es un lujo excéntrico, algo muy costoso solo disponible para gente con mucho dinero, y que es algo demasiado exclusivo. La verdad, no es tan así, y podemos tener una pequeña bodega vinera con un costo accesible. Por supuesto, el asunto pasa mucho a la hora de escoger a un profesional del rubro vitivinícola que sepa exactamente qué hacer.

Lo primero es tener muy claro por qué y para qué queremos tener una bodega de vinos en casa, y a partir de ahí, podemos tomar definiciones claras, que quedarán reflejadas en un proyecto muy claro y convincente. 

¿Qué hay que tomar en consideración? 

En primer lugar, es importante saber que la persona a la que recurramos no solo debe poseer conocimientos de arquitectura, diseño y construcción, sino también de enología. Acá podemos hacernos asesorar por algún enólogo recién graduado, ó por alguno que lleve poco tiempo, dado que los más experimentados orientan sus salarios hacia las grandes empresas, por lo será difícil acceder a ello desde nuestros ajustados bolsillos. 

Por ello, un profesional competente debe entender que queremos una pequeña bodega. Hoy en día, los vinos más accesibles y más de moda son los frutales, más fieles al carácter primario de la variedad; y eso, de momento, es incompatible con una larga vida. De modo que lo que hay que hacer es preparar un lugar donde albergar durante su cada vez más corta existencia los vinos que vamos a beber en un plazo prudente, e irlos reponiendo; como comprenderán, para eso no hace falta ningún quebradero de cabeza arquitectónico ni una fuerte inversión. 

¿Qué debemos preguntar? 

Debemos preguntarle a la persona que busquemos encargarle este proyecto acerca de los siguientes tópicos: 

-¿Cuál es tu experiencia en este tipo de proyectos? 

-¿Está mi casa lo suficientemente acondicionada para esto? Esto es importante, dado que probablemente nos encontremos con que nuestro proyecto es irrealizable, ó que el espacio que teníamos pensado originalmente no va a cumplir las condiciones, y que debemos cambiarlo. 

-¿Tienes referencias? 

-¿Qué coste tendrá el proyecto? 

-¿En el presupuesto están incluidos tanto los materiales como la mano de obra? Esto es importante de definir desde un comienzo, y para ello, debemos tener muy claro el tipo de vinos que queremos almacenar, porque de eso va a depender la manera en que los vamos a almacenar. 

Por ejemplo, los vinos espumosos deben ir de manera vertical, para evitar que se concentre la presión en el tapón y este se mueva. Los vinos no espumosos, es altamente recomendable, se almacenen de manera horizontal, para que el vino esté en contacto con la madera del corcho y este no se seque. Pero eso no quiere decir que todos los vinos deban estar guardados en las mismas estanterías:

-¿Qué ocurre si surge algún gasto no previsto en el presupuesto? 

-¿Cuándo acabarán las obras? 

-¿Están todos los trabajadores asegurados? 

-¿Qué dificultades ves en el proyecto? 

-¿Tengo que aportar algún tipo de documentación? 

Para todos los gustos

Una gran ventaja que tiene el diseño de nuestra bodega de vinos, es que es algo muy versátil, y no existe una norma única. Por lo tanto, debemos encontrar un profesional que se adapte bien a lo que queremos: sea estilo mediterráneo, industrial, rústico, moderno o tradicional. No hay barreras. Lo importante es que el profesional encuentre soluciones creativas y eficientes.